domingo 29 de enero de 2012

desaprender lo aprendido

después de siete años y medio, el compañero de juegos con quien compartí complicidad y vida ha decidido irse. ha sido una semana complicada, pues en lugar de cortar de tajo lo ha hecho poco a poco. sus pertenecias aún invaden el departamento, durante algunos días más tendré que lidiar con esta ausencia a medias.

mi cerebro avanza vertiginosamente tratando de encontrar soluciones a todo lo que sabe que vendrá, por lo pronto hay que reacondicionar el lugar, llenar cada espacio para que no se vean los huecos que dejará cada libro, cada cuadro, cada prenda de vestir, cada sombra, cada abrazo, cada palabra...

mi persona trata de luchar contra hábitos pasados: saber si está bien cuando llega a altas horas de la noche, llamar para preguntar si no necesita nada del súper o simplemente esperar que me cuente cómo le fue durante el día.

estoy sola, tan sola como hace años no lo estaba, me he quedado sin familia en unos cuantos minutos. todo el mundo alrededor trata, de alguna manera, de contribuir a que me sienta mejor. sé que en el fondo entienden que eso no sucederá pronto, pero agradezco el esfuerzo.

mi corazón está hecho pedacitos, sólo procuro que ninguno de ellos se vaya en la mudanza, pues cuando lo arme de nuevo, lo necesito completo...

2 comentarios:

Fran dijo...

Lamento que estés pasando todo aquello. Siete anhos no es poco. Un abrazo de un viejo amigo, desde Brasil (se nota, verdad?).

aus dijo...

Fran, no tengo mucho que decir, sólo que estas cosas pasan; me alegra saber de ti; besos miles.