sábado, 1 de septiembre de 2007

un extraño par



Temí que sus diferencias fueran irreconciliables, pero poco a poco han construido una sólida relación.

Son de llamar la atención en el parque: Cleo tan nívea, de pequeñas orejas y rabito cortado es hostil, no le gusta la gente ni los grandes perros a quien está dispuesta a enfrentarse a la menor provocación, los perros pequeños sólo le causan extrañeza y curiosidad; Circe tricolor, de largas orejas y enorme cola que golpeará contra lo que sea para mostrarte su felicidad, le gusta pararse en dos patas para acercarse a la gente y hacer fiestas, pero no le gustan los grandes perros, si alguno se acerca llorará desconsolada para que su hermana la defienda.

En casa también contrastan: Cleo adora a mi compañero, lo sigue y lo cela, es la guardiana de la casa y muestra sus buenos modales (que son pocos, pero los muestra), es capaz de arrebatarnos por lo expresiva que es. Circe me sigue a mí, es la pequeña, la consentida, se acurruca en mí para dormir, es independiente y si la cansamos, da la media vuelta y nos ignora; es rebelde, un desastre, le gusta robarse todo y es curiosa hasta el cansancio.

Son dos que ya no pueden separarse, que se combinan, que juegan, pelean, comparten los muñecos de peluche y a sus dos humanos.

3 comentarios:

Amor dijo...

es curioso, en los animales se pueden dar diferencias o compatibilidades de carácter muy similares a las de los humanos, tienen su personalidad, tienen alma por así decirlo, ¿no crees?

tienen
amor


:-)

gracias por venir a verme

guardagatos dijo...

Imagen encantadora. Te habrás dado cuenta de que, por mucho que nos esforcemos en llenar rus vidas, la presencia de un congénere les da mucho más de lo que podemos aportarles. Sucede igual con nosotros, ¿verdad?

aus dijo...

Así es Santi, ellas son individuales, pero son más constantes que los humanos :-)

Guardagatos tienes razón, se acompañan de manera distinta, se comprenden y se protegen.