sábado, 5 de abril de 2008

recuerdos

A determinada edad conocer gente a la que uno admira es todo un evento, con el tiempo uno aprende a olvidarse, a restar importancia a los que escriben, a los que cantan, a los que pueden hacer lo que uno querría hacer; al crecer perdemos la capacidad de asombro.

Yo puedo sentirme a salvo, aun me asombran pequeños detalles, aun me divierten mis sobrinos con sus ocurrencias y me hace sonreír la inteligencia de mis perras...

Pero hay algunas etapas de mi vida que siento muy lejanas y quisiera rescatar un poco de quien fui entonces. Mi hermano mayor acaba de obsequiarme un recuerdo invaluable, logró trasladarme una deliciosa charla cargada de inteligencia y sarcasmo, una placentera tarde en compañía de don Germán List Arzubide y mi padre.



En la foto: Mi hermano, mi padre, don Germán List Arzubide y yo, hace demasiados años.

Después de dos o tres horas de charla, mientras caminábamos rumbo a su auto, don Germán tomado de mi brazo, me miró fijamente, con una mirada divertida y solemne a la vez, y me preguntó:

-¿De casualidad habrá oído hablar del Estridentismo?

No pude hacer otra cosa que asentir con una gran sonrisa.

1 comentario:

Pau Llanes dijo...

un saludo... (un sólo comentario: "me asombro, sigo asombrándome, luego existo"... pau