jueves, 1 de julio de 2010

la intolerancia, ¿nueva moda?

mi madre es católica practicante y verdadera creyente; mi padre fue ateo recalcitrante.
muchos amigos son católicos practicantes; muchos otros son ateos detractores de cualquier religión; algunos más comulgan con creencias más espirituales.

mi madre no solía poner música para ella, pero indudablemente le gusta el bolero y disfruta bailar; mi padre podía escuchar ópera y zarzuela, tanto como huapango o música popula (incluyendo a Pedro Infante y a Tin tan); algunos amigos aman el jazz, otros la trova, pero también los conozco amantes del pop y del rock.

aprendí a ver cine, porque los cerdos universitarios (no se asusten, no es insulto) amaban el cine de arte, así que aprendí de directores, de autores, de corrientes; pero en el fondo, siempre fui amante de las películas de acción, sí, de esas en donde se persiguen por tres horas, desbaratan los carros y no se despeinan.

el interés en la política lo perdí hace muchos años, pero en algún tiempo me decanté por la izquierda naciente de este país (mi familia siempre tendió hacia allá, desde principios del siglo pasado); pero conozco muchos convencidos panistas y también priístas.

adoro el béisbol, también me gusta el futbol; conozco gente a la que le aburre terriblemente el béisbol y cualquier manifestación deportiva, pero también los hay que no se pierden un partido de su equipo por nada del mundo (mi compañero de juegos, entre ellos).

amo leer, crecí con los mejores cuentos y novelas, desde Charles Dickens hasta Lewis Caroll; con apenas ocho años era capaz de deleitarme con un libro sin importar que tuviera más de cien páginas y ningún monito. conozco gente que no disfruta la lectura; otra tanta que busca y devora libros de superación personal o de autores que a mí me parecen menores, también conozco verdaderos conocedores y amantes del cómic.

en fin, mi vida está llena de contrastes, porque la gente a mi alrededor es totalmente diferente. es por eso que creo en la tolerancia (en su más pura acepción de "respeto a las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias"), por eso no comulgo en el: si no piensas como yo estás en mi contra.

pero tal parece que está de moda la intolerancia, nos volvemos fieros críticos de quienes piensan diferente o tienen gustos diferentes; por supuesto, nos dedicamos a resaltar los peores defectos. hay días en los que termino totalmente hastiada de la gente, de lo que leo en las noticias o en el twitter; porque invariablemente, cuando se ataca porque sí, terminan embarrando a medio mundo en los comentarios. ¿cuándo perdimos la capacidad para mediar y dialogar?

por cierto, la inteligencia no está peleada con el deporte; la literatura no es la peor enemiga de la televisión; y sinceramente, a mí de nada me sirve alguien que sea tan parcial que no pueda cambiar de entorno o sencillamente respetar que el de junto piensa, cree, siente y vive diferente. amo la diversidad y odio terriblemente los radicalismos o determinismos... ok, lo sé, enalgún sentido, también soy intolerante...

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3 comentarios:

MauVenom dijo...

El cyberespacio no está para dialogar

existe como una trinchera segura y cobarde desde la cual puedes disparar a todo el que pase sin piedad ni mesura

la intolerancia actual, si me preguntas, es el reflejo del rotundo fracaso de todos los sistemas sociales y su planteamientos, nada convenció a nadie y mucho peor aún, nada logró inspirar al hombre a educarse y abirse

todos somos intolerantes al final, yo soy intolerante a la intolerancia, a la farsa, al drama y a la fachada hueca

pero caigo en lo mismo al fin.

- - -

Leyendo toda esta descripción de la gente que te rodea... no puedo evitar preguntarme... en dónde entro yo?

Kiss

aus dijo...

Mau, uno espera que en las redes cada quien asuma que el otro piensa distinto y ya, ja, bueno, eso asumo yo.

y en la mezcla, ¿en donde entras? en aquellos a los que no les gusta ver televisión, a menos que sean caricaturas; a los que fotografían un gato enamorado en pleno reforma, a los que mandan preguntas a las 9 de la madrugada de un sábado y a los que saltan a mi mente constantemente cuando escucho alguna canción o leo algo interesante; en pocas palabras, a los cómplices de viaje en globo.

fenririel dijo...

El ciberespacio es un espacio humano, de forma que si el diálogo puede o no existir, estará siempre en función de la voluntad de quienes deseen sostenerlo, aún a costa de la cobardía que menciona MauVenom (por otro lado, la cobardía no es un defecto, antes bien parece un miedo por superar.)

Creo que la intolerancia es hasta cierto punto natural, en el contexto de nuestra formación emotiva, no sólo racional y cultural. La intolerancia es radical, me parece: ora fría y esforzadamente racional para refrenar la marejada de emociones comprimidas; ora pasional, desbocada cuando la estructura se ha revelado, en realidad, frágil.

Pregunta: si la intolerancia parece surgir como una nueva moda, ¿no será este el síntoma (o el reflejo) de algún cambio trascendental que plantea el tema que la suscita?

Saludos, Aus... largo tiempo de no pasearme por esto rumbos :) qué agradable ver que los árboles se siguen enriqueciendo de la tierra alimentada por el espíritu humano.