lunes, 31 de diciembre de 2012

cerca del 2013

Reconozco que recibí al 2012 sin muchas expectativas, y ahora que está por terminar veo que fue un año lleno de contrastes; un año para el que no tengo un adjetivo.

Con apenas 23 días de camino hubo que ajustar el rumbo, pues me separé de quien fue mi compañero durante más de siete años. A pesar de todo hubo una especie de alivio, de reencuentro, de recuperar espacios y tiempos.

Apenas un par de meses después llegó la que puedo considerar como mejor oportunidad laboral en mucho tiempo, además, en la voz de un buen amigo, Paco Vásquez. Ahora mismo me encuentro enfrentando varios retos al respecto, lo cual me ha hecho reconsiderar muchos aspectos de mí, y aunque en ocasiones me siento un poco rebasada es algo que disfruto mucho. Además de lo interesante que es descubrir y redescubrir a excelentes compañeros de trabajo.

En julio me atreví a acercarme a un entrenador para las nenas, ha habido avances, retrocesos, momentos de desesperación y momentos de asombro. Aún no estoy del todo preparada para dar un par de pasos que me exige todo el trabajo con ellas; sé que los tengo que dar y estoy en proceso.

En lo individual, Circe ha crecido mucho, es obediente y atenta, ha dejado de tenerle miedo a todos los perros, ya sólo le teme a algunos, pero ya juega y se acerca a otros. Cleo va más lento, es más temperamental, caprichosa, pero disfruto salir con ella; me escucha, pero tiene problemas con acercarse a otros perros aún (quiere comérselos a todos).


Lo cierto es que al estar en Schoener encontré no sólo la solución a varios de mis problemas, también he encontrado amigos; y tengo que agradecer no sólo el trabajo con las nenas, también el apoyo personal que he recibido y los oídos atentos de personas que hasta hace unos meses me eran desconocidas.

Debo agradecer particularmente a Tonatiuh, quien se ha dado tiempo para escuchar y aconsejar en algunos momentos en que he necesitado con quién hablar; también a Daniel (Titán), Daniel (Dexter) y Juan Carlos por sus palabras en el momento adecuado.



El 17 de diciembre perdí a uno de mis mejores amigos; sufrió mucho antes de irse, eso me generó preocupación y desaliento. La enfermedad lo acabó, pero nunca perdió la lucidez; dejó un gran hueco en quienes lo conocimos.

2012 se acaba y a pesar de todo no puedo calificarlo como un mal año, tal vez un año de enseñanzas personales. Al rato habrá fiesta, música, baile y estaré feliz de terminar un año, tanto como lo estaré de recibir otro.


2013 llega a mi vida con más tranquilidad que otros años, con más certezas y con algunos deseos por cumplir.

Gracias a todos los que han estado en el trayecto, no sólo de este año, sino de todos los demás; sé que continuarán y sólo quiero abrazarlos a todos aunque sea en la distancia y desear que 2013 sea un excelente año.

2 comentarios:

Mond dijo...

Un gran 2013 para ti. Con todo lo que implica vivir. Un abrazo fuerte.

JAP dijo...

Para mí fue extradordinario, tú lo sabes, sólo la muerte de Martín niveló las emociones, de lo contrario me sentiría como si le hubiera ganada a Michael Phelps: titulación de Maestría en la UNAM, Departamento nuevo, trabajo, salud, amor, qué mñas puedo pedir. Un enorme abrazo, hermana y a tus pequeñas también