martes, 29 de enero de 2013

Jugar por jugar


Y jugar por jugar
sin tener que morir o matar,
y vivir al revés
que bailar es soñar con los pies.
-Joaquín Sabina-

¿No te ha dado por pensar en aquéllo que solías hacer y que ahora es impensable en tu vida? Diariamente circulo sobre eje 8 de regreso a casa, es inevitable notar Bolerama Coyoacán, y como si la simple imagen de la gran pared roja evocara algún tiempo feliz, recuerdo cuando mis hermanos me llevaban con ellos a jugar con los amigos de la cuadra.

Norte 88 fue una calle llena de jóvenes y niños que jugábamos futbol, beisbol, basquetbol, bote pateado o encantados, también íbamos al boliche, a los juegos mecánicos de Chapultepec y teníamos toda una semana de posadas en diciembre. Pero mis hermanos crecieron, al igual que sus amigos.

Los más chicos no éramos tantos; así que traspasamos las fronteras de Norte 88, hubo una época en que no había un fin de semana sin fiesta, también íbamos a los juegos mecánicos, organizábamos días de campo en el bosque de Aragón, íbamos al cine y jugábamos basquetbol.

Cuando paso cada día frente al boliche recuerdo aquellos días, añoro a esos amigos, los juegos de boliche y los de basquetbol con mis hermanos, aunque nunca haya sido la mejor del equipo, había mucho más que ganar o perder en esos días.

No dejo de preguntarme por qué abandonamos esos juegos. Seguro quien me lea me daría la razón de que ya no hay tiempo para ello: el trabajo, los compromisos, los hijos...

Pero creo que la verdad es otra; alguien nos convenció alguna vez de que para ser adulto era preciso dejar de jugar, que crecer era pensar en compromisos y responsabilidades. Durante mucho tiempo lo creí, pero hoy, en este momento sé que ser adulto y jugar puede ser lo mismo, o tal vez sólo sea un anhelo...

1 comentario:

Franklin Farell dijo...

Sabina es un gurú. No voy a comentar lo que es verdad revelada. Acerca del juego, el espíritu lúdico de la infancia, lo golpazos de esta vida de adulto te lo quitan. Por ejemplo, hoy me enteré que existe una secta satánica denominada Los Iluminati, que emplea como símbolo el ojo humano. No es la primera vez que escucho algo así. ¿Quién juega? No creo en esas tonterías, pero sí creo en los dementes peligrosos que se inventan estupideces para hacer maldades. Procuraré olvidar que existen ocsas así en este mundo de narco satánicos y demás. Cosas que le quitan las ganas de jugar a cualquiera.