martes, 1 de julio de 2014

La familia crece

Se llama Lovec, tiene poco más de un año y su familia no lo quiso más... para mí fue empezar de nuevo: jugar para cansarlo, darle atención personalizada sin descuidar a Cleo y a Circe, corregir malos hábitos, definir límites y demostrarle que, aunque no lo crea, yo mando.

Circe le teme un poco, pero lo mantiene a raya, ella manda, ella decide y él sabe que es en serio.

Cleo pasea con él, pero nada más, no le dio gusto que llegara a casa, pero lo deja tranquilo. A fin de cuentas ella vive en un mundo aparte de los dos orejones.

Me siento feliz, después de casi un mes de tenerlo en casa, con todos los miedos de no lograrlo, él está adaptándose bien, va aprendiendo la dinámica de la casa y es todo cariño hacia mí.

1 comentario:

Martha Silva dijo...

¡Qué padre que le diste un hogar!

Yo muero de ganas de adoptar un perro, pero por ahora trabajo demasiado y no le daría la atención necesaria... Claro que llevo AÑOS diciéndome eso, usándolo como pretexto... pero en el mediano plazo lo voy a resolver y a traer un generador de ladridos a mi casita :D